lunes, 14 de septiembre de 2009

EL SABER PRACTICO DE LA FILOSOFIA DEL DERECHO


ARISTÓTELES enseñaba que todo saber puede ser clasificado como teórico o práctico y precisamente vemos en nuestro tiempo, que el desprestigio existente entre los Filósofos del Derecho es solamente un saber especulativo. Uno de los rasgos del cientificismo moderno es haberla sustituido por un monismo cientificista afincado en el modelo físico - matemático[1]. Hace bien en destacar KALINOWSKI que “se tiene el carácter teórico del conocimiento como de los trazos esenciales de la ciencia, que la mayoría, si no la totalidad de los estudiosos contemporáneos de la ciencia, se pronuncia contra la pretendida ciencia normativa, compuesta de estimaciones y de normas”[2].

En la medida que se admita el saber jurídico en sus distintos niveles epistemológicos – filosófico, científico y prudencial – está constituido como un saber práctico, a lo cual se contribuirá a superar la supuesta “inutilidad” atribuida a la filosofía del Derecho. La filosofía del Derecho en cuanto práctica ya no tendrá por objeto contemplar verdades sino alcanzar normas de conductas o verdades que se proyecten en directivas para el obrar humano. La filosofía jurídica en su estudio etiológico nos brindará las causas constitutivas del derecho, en cuanto a saber práctico, no tiene por fin el saber como el propio y específico, además al señalar las causas ejemplar y final del Derecho, precisará la orientación perfeccionadora personal y comunitaria de la conducta jurídica y la regulación constitutivamente humana a la que debe ser sometida la misma. El saber iusfilosófico, aún siendo el más universal y el menos práctico o saber para la acción, procurará explicar en lo esencial a esa praxis jurídica y regularla y orientarla en lo fundamental, como por ejemplo muy pronto nacerá una nueva teoría la cual estará sustentada por 3 sistemas rigurosos y pragmáticos, pues contará con una base filosófica, el aporte vital constitucional y los efectos prácticos – procesales.

Leopoldo E. Palacios manifiesta: “todos los conocimientos prácticos conciernen a normas, o son normas ellos mismos y pueden por tanto llamarse normativos”
[3]lo cual es válido para la filosofía jurídica. Las verdades prácticas aportadas por ésta, tienen que estar conforme a la unidad del saber jurídico y al carácter superior del iusfilósofo, pues éstas iluminarán y se proyectarán al campo científico y prudencial.


Notas:

[1] MASSINI Carlos I, Querella sobre la Ciencia del Derecho, en L. L. Buenos Aires, Nº 254, de 1981.

[2] KALINOWSKI George, Querelle de la science normative, S.G.D.J., Paris 1969, pág.79.

[3] PALACIOS Leopoldo Eulogio, Filosofía del Saber, Gredos, Madrid, 1962, pág. 330.

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