lunes, 22 de noviembre de 2010

FILOSOFÍA DE UNA RELACIÓN SENTIMENTAL

“Es cierto aquello que dijo Aristóteles, de que el hombre es un animal racional, pero a mi parecer le faltó agregar que a la vez, es el más complejo de entender, sobre todo en el aspecto sentimental. Será por eso que el filósofo Pascal dijo: El corazón tiene razones que la razón desconoce”.

David Efraín Misari Torpoco.

Prolegómenos

No pretendo que este escrito sea un paradigma a seguir, pero si en algo puede ayudar o contribuir a esclarecer o ver mejor algunas cosas sobre como tratar de llevar una buena relación sentimental, entonces consideraré que este trabajo ha cumplido su cometido y me sentiré aún mejor si con esto puedo ayudar en algo a las parejas, como también a las futuras parejas.

¿Cómo puedo llevar bien una relación sentimental?

Como seres humanos somos más que complicados, pues aparte de tener que lidiar con nuestros instintos, debemos también mantener bajo control todas nuestras emociones, sentimientos y demás cosas que nos hace diferente de los seres que no son racionales o que no son tan avanzados como nosotros; entre todos estas cargas emocionales se encuentran el temor, el miedo a lo nuevo, el temor al cambio, al enfrentarse a lo desconocido, como cuando se inicia una relación sentimental, todos nos hemos enfrentado a la incertidumbre de una nueva relación y en algún momento nos habremos preguntado si esta persona a la que estamos dejando entrar en verdad nos quiere o nos ama, o si en verdad sienten lo mismo que nosotros estamos experimentando. Para esto trataré de dividir el tema en 4 puntos.

1. Toda relación de pareja conlleva un proceso natural en el cual se requiere de tiempo, mucho esfuerzo y dedicación. Este proceso se construye.

Actualmente nos encontramos viviendo a velocidades extraordinarias, nada ni nadie permanece estático, como lo creía el buen Parménides, pues todo cambia y todo fluye, como bien lo sentenció el filósofo Heráclito, sin embargo, piensan algunas personas que lo estático se aplica también a nuestras relaciones. Cuando de una relación sentimental hablamos, pueden suceder dos cosas, pues con el tiempo y la convivencia o “evolucionamos” o “involucionamos”, bien lo dice el antiguo adagio “Renovarse o morir”, puesto que de esto depende que lleguemos a formar un vínculo estable y duradero, pues es vital siempre pugnar por que la relación prevalezca; lo más lógico es que nuestra preocupación y esfuerzo por trabajar en nuestra relación sea constante, aunque en ciertas (algunas, no todas) ocasiones lo mejor es simplemente no hacer nada, pues nuestro esfuerzo por agradar o arreglar las cosas puede ser contraproducente y esto podría acarrear o traer algunos problemas.

2. En ocasiones lo mejor es mantener la calma y esperar.

Como es sabido, al inicio de una relación la incertidumbre nos hará presa fácil y no sabremos qué hacer, pues si somos nosotros los que caminamos a pasos acelerados, enamorándonos con más facilidad, estaremos en la búsqueda constante de la afirmación de que nos correspondan con la misma intensidad, ya que podríamos llegar a ser un poco compulsivos en esta tarea y ser un poco molestos; cuando en cambio deberíamos entender que habrá momentos en los cuales no es necesario hacer nada, simplemente mantenernos atentos y receptivos, dando tiempo a nuestra pareja de que analice la situación, aclare sus ideas, darle el suficiente espacio para sentirse segura o seguro para que pueda expresarse libremente.

Pero también puede pasar - y es probable - que alguno de los dos en la relación tenga las cosas más claras que el otro; si se da este caso lo más recomendable es no forzar la situación, tratando de apresurar al otro(a) para ir al mismo ritmo, si vamos muy rápido quizás la otra persona no responda como esperamos y lo único que conseguiremos es que la relación termine estancándose y se nos cierren todas las posibilidades de evolucionar juntos, pues nuestra insistencia puede tener como resultado que la otra persona se encierre en un caparazón. Para esto debemos tener muy en cuenta que no todas las personas vamos al mismo ritmo, hasta para demostrar nuestras emociones y es un hecho que hay que saber respetar. Recuérdese algo muy importante: “Todas las personas somos muy diferentes” y eso nos hace no solamente únicos, sino muy especiales.

Pero antes de intentar profundizar en la relación ansiando saber ¿qué siente nuestra pareja?, quizás lo más importante sea ser sinceros con nosotros mismos y aclarar nuestros sentimientos, algo no tan sencillo como se oye, siendo bastante útil tratar de conocer la manera en que experimentamos nuestros sentimientos, así como tener conciencia de nuestras expectativas y todo aquello que nos motiva, pero eso sí, tener expectativas realistas, pues si las expectativas que tenemos son muy altas (o muy idealizadas) lo más probable es que tarde o temprano llegue la decepción, pues tratar de ser realistas cuando se está enamorado no siempre es fácil, pero vale la pena intentarlo.

3. Es bueno saber y recordar que existen personas que con tan solo un saludo o sonrisa, de la persona que les gusta, arman toda una historia de película sobre su futura relación, cuando ni siquiera han dado el primer paso.

Esto suele suceder a menudo y algunas personas crean y mantienen en su cabeza el guión de la “película perfecta que desean rodar”, a la espera de encontrar al “actor o actriz” que protagonizará la trama junto con ellos, pero no es tan simple, pues las relaciones sentimentales y el amor de la pareja implica trabajar juntos, se debe trabajar día a día, con cada pequeño detalle, cada palabra, cada acción y sobre todo con respeto de las cosas que se queden.

Pues como algunas veces se dice “ni mucha avaricia, ni poca ambición”, esto también se aplica al inicio de las relaciones sentimentales, no hay que ser tan osados y atrevidos que nos puedan rechazar sin antes habernos conocido, como también no ser tan cautos que nunca hagamos nada por conocer a la persona que nos interesa.

4. Siempre debemos mantener el equilibrio y la calma.

La honestidad sentimental es importante, si logramos serlo con nosotros mismos lo podremos ser con los demás, una cuestión que muchas veces es difícil pero no imposible, pues si nos esforzamos es posible que nos adaptemos a nuestra relación de pareja. Para ello debemos tener paciencia, pues toda relación sentimental implica un trabajo (como ya dije), un crecimiento (la pareja crece junta, por eso la relación es de dos y no de uno) y esto lleva su tiempo, pues todo es una secuencia de pequeños momentos buenos (no confundir con felicidad), como también momentos malos (difíciles) en donde hay que saber - con la mayor madurez mental posible - controlar la situación y buscar la mejor manera de solucionar el conflicto, sin que nadie salga lastimado o dañado.

Recuérdese que:

Una buena relación no se construye en un día, aunque el amor surja en un instante, pues si quieres que tu relación sea buena, trabaja por ello y con tu pareja pónganse de acuerdo en como ambos decidan llevarla y afrontarla para el bien de los dos.


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