jueves, 19 de enero de 2012

Libro: LATÍN JURÍDICO


“No puede ser considerado un verdadero jurista o un profesional del derecho, aquel abogado que no sabe latín” (Norberto Bobbio)

El estudio del latín es de vital importancia para cualquier persona, pero con mucha más razón debe serlo para el abogado por muchas razones.  Sabemos desde la universidad – gracias al curso de Derecho Romano – que las instituciones civiles, nacieron y se forjaron en Roma, siendo así como el ordenamiento civil contemporáneo cuenta con una gran influencia en su antecedente romano. Aquellos textos como las institutas de Gayo, el codex, las novellae, la ley de las XII tablas, fueron escritas en latín, quienes a su vez fueron destacados por importantes jurisconsultos (senados y emperadores de la época).

En la actualidad, el problema de estudiar latín para los abogados, radica en no conocer la lengua como debe ser, pero lo más trágico es el desconocimiento de la pronunciación al momento de emitir en algún informe oral o audiencia un principio o aforismo citado. Decir que el latín es una lengua “muerta” para el abogado, es totalmente equivocado, pues más que muerta, es ignorada.

Quizá muchos no lo saben, pero la Unión Latina fue constituida por el convenio suscrito en Madrid, el 15 de Mayo de 1954. Fue aquí donde los estados signatarios del convenio decidieron construir el organismo para “fomentar y difundir los valores de su común patrimonio cultural”. Dentro de sus programas de trabajo, la Unión Latina, se ha preocupado de promover y difundir el idioma latino. Es así como la oficina de Perú de la Unión Latina, ha considerado de interés para el desarrollo de sus actividades en el país, preparar un curso de latín jurídico, el cual pueda ser compartido en el CAL y las facultades de derecho.

Es por ello que el presente texto busca ser el inicio de un nuevo camino en el estudio y comprensión del latín jurídico, pues cada capítulo fue trabajado no solo con la experiencia y los aportes adquiridos de su estudio, sino también con la práctica esencial.

En este texto plasmo los conocimientos que adquirí del latín, en los cursos especializados de latín y griego que llevé en la UARM, pues como todo libro útil de verdad, está mostrado con sencillez y con los caminos correctos para acercarse al estudio compacto del latín.

Ahora bien, corresponde al profesional del derecho, seguir especializándose cada día, como también dar mucho de su parte para que el estudio del latín jurídico no quede en el olvido.

Por último, debo advertir que los significados asignados a cada expresión en latín, no es “absoluta”, pues estas son ideas complejas expresadas con gran capacidad de síntesis, las mismas que muchas veces no tienen una traducción “precisa” o simétrica y como tal se mantienen en su idioma original, pues cabe recordar que existen dos tipos de traducir el latín jurídico:
*De manera literal.
*De manera contextual.
Por lo demás, el objetivo de este texto quedará alcanzado con el valioso aporte del latín jurídico que los abogados del presente y los del mañana, puedan ejercerlo. Al profesional del derecho le corresponde iniciar la marcha y persistir en ella, pues bien dijo el alemán Goethe “Sea un hombre, no me siga a mí, sino así mismo”.
Libro:  LATÍN JURÍDICO.
Autor: David Efraín Misari Torpoco.
(Publicado en Junio de 2011)







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